La diatermia puede ser útil para:
Personas que quieren acelerar procesos de curación y reducir dolor en lesiones agudas o crónicas.
Pacientes cuyo objetivo sea mejorar extensibilidad tisular y movilidad.
Personas hipersensibles o con baja tolerancia al dolor, cuando se necesita un abordaje confortable.
Pacientes que hacen deporte de manera habitual y buscan apoyo en recuperación.
Pacientes con linfedema, siempre acompañado de otras terapias manuales y/o presoterapia.
Casos de diástasis abdominal y postparto, según valoración.
Pacientes con problemas de suelo pélvico, dentro de un programa completo.
Por seguridad, se evita la diatermia o se pospone en casos como:
Portadores de marcapasos.
Embarazo o sangrados vaginales sin origen conocido.
Heridas no cicatrizadas.
Tumores activos.
Infecciones agudas.
Trombosis.
Procesos hemorrágicos.
Si hay dudas, se prioriza siempre la seguridad y la coordinación con el profesional sanitario correspondiente.
No existe un número “mágico”. Depende del tipo de lesión, el tiempo de evolución, tu estado físico y, sobre todo, de si se combina con ejercicio terapéutico y otros abordajes. En lesiones agudas, a veces 3–5 sesiones pueden marcar diferencia como apoyo, mientras que en procesos crónicos suele formar parte de un plan más amplio y revisable.
En muchos casos se nota un calor leve agradable, en otros casos calor profundo, pero también puede trabajarse en modo atermia, sin sensación clara de calor. La intensidad se adapta según los beneficios que queramos conseguir y el tipo de tejido que estemos trabajando.
La respuesta es sí, pero no solemos plantearla como tratamiento único. Normalmente la usamos como una herramienta más dentro de un plan estructurado que incluye terapia manual y otros tratamientos.
Sí, en TAO Fisioterapia & Osteopatía intentamos que todas las terapias que necesiten trabajarse de una manera más continua o durante más tiempo, tengan un bono para que el paciente pueda acceder a ellas de forma más económica.
Sí, de hecho es una herramienta nada dolorosa que nos ayuda a tratar al paciente sin necesidad de causarle molestia, ya que se ajusta precisamente para que sea un estímulo tolerable. Si hay hipersensibilidad, se prioriza el confort y se adapta el protocolo para evitar irritación.